
Duele amar a alguien y no ser correspondidos, duele..., pero lo que es más doloroso, es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes.
Tal vez Dios, tal vez Dios..., quiere que conozcamos a unas cuantas personas equivocadas, antes de conocer a la persona correcta, para que al fin, para que al fin..., cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.
Una de las cosas más tristes de la vida, es cuando conoces a alguien que significa todo, sólo..., sólo para darte cuenta que al final, que al final..., no era para ti y lo tienes que dejar ir.
Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto, miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerró, que no vemos, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.
Es cierto, es cierto…, que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto, que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo, hasta que lo encontramos.
Darle a alguien todo tu amor, nunca es un seguro de que te amarán de regreso, pero no esperes, no esperes que té amén de regreso; sólo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece, si no crece..., sé feliz, porque creció en el tuyo.
Hay cosas que me encantaría oír, al igual que a ti te encantaría oír, que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sord@ para no oír las de aquel, que las dice desde su corazón.
Nunca digas adiós si todavía le quieres, nunca te des por vencid@ si sientes, si sientes…, que puedes seguir luchando. Nunca le digas a una persona que ya no la amas, si no puedes dejarla ir.
El amor llega aquel, aquel que espera, aunque lo hallan decepcionado; aquel, aquel..., que aun cree, aunque haya sido traicionado; aquel que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado; y aquel que tiene el coraje y la fe para construir la confianza de nuevo.
El principio, el principio del amor..., el principio del amor es dejar que aquellos que conocemos, sean ellos mismos, y no tratarlos de cambiar con nuestra propia imagen, porque entonces, entonces..., sólo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.
No vayas por el exterior, este te puede engañar; no vayas por las riquezas y la belleza, porque aun eso, aún eso se pierde; ve por alguien que te haga sonreír, porque basta tan sólo una sonrisa para hacer que un día oscuro brille.
Espero, ¡si! Espero que encuentres a aquella persona que te haga sonreír. Hay momentos, hay momentos..., en los que extrañas a una persona tanto que quieres sacarla de tus sueños y abrazarla con todas tus fuerzas.
Espero, espero que sueñes con ese alguien especial. Sueña, sueña, lo que quieras soñar; ve adonde quieras ir; sé lo que quieras ser; porque tienes tan sólo una vida y una oportunidad, para hacer todo lo que quieras hacer.
Espero que tengas; suficiente felicidad para hacerte dulce; suficientes pruebas para hacerte fuerte; suficiente dolor para mantenerte human@; suficiente esperanza para ser feliz. Las personas más felices, no siempre tienen lo mejor de todo; sólo sacan lo mejor de todo, lo mejor de todo lo que encuentran en su camino.
La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos…, que tratan. Porque sólo ellos pueden apreciar la importancia de las personas, que han tocado sus vidas.
El amor comienza con una sonrisa, crece con un beso y muere con una lágrima. La brillantez del futuro será basada en un pasado olvidado. No puedes ir feliz por la vida, hasta que dejes ir tus fracasos pasados y los dolores de tu corazón.
Cuando naciste, cuando naciste…, tu llorabas y todos alrededor sonreían, vive tu vida de forma, que cuando mueras tu sonrías, y todos alrededor lloren."
..."Cuando el mundo te agobie,
cuando todo te sea doloroso
feo o poco amable,
ven en busca de un abrazo
fraterno y grande,
un abrazo de amor.
Ven a este rincón perdido
entre las páginas del viento"...







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