No te permitas emociones negativas o perturbadoras. Emociones o sentimientos como rencor, ira, enojo, celos, envidias, remordimientos, temores, angustias y otros similares arruinan tu existencia. Bajan tus defensas haciéndote más propenso a las enfermedades. Además, atraen personas que tienen las mismas emociones perturbadoras. Tu rostro y tu cuerpo reflejarán una persona derrotada y fracasada, y los demás no te apoyarán.
Procura alimentar tu alma con buenos sentimientos y emociones de alegría y serenidad. Que tu rostro refleje confianza y entusiasmo.
Puede ser que tengas motivos para estar triste o desanimado. Si ese es el caso, repítete mentalmente: "hoy comienzo una nueva vida, hoy me doy una nueva oportunidad". Luego, puedes seguir impregnándote de emociones positivas: "soy feliz, tengo confianza en mí, soy capaz, cada día tengo más serenidad". Verás que si te dices estas frases varias veces, tu ánimo comienza a transformarse. La vida comenzará a sonreírte de nuevo y te irá mejor.
Te lo dice: “La voz de la experiencia”
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